lunes, 27 de mayo de 2013

Lluvia con retroespectiva

Cuando niños me encantaba ver cómo la lluvia llenaba mi pasaje donde vivo, creaba pozas y hasta un año, cuando estaba la corriente del niño, se inundó por completo convirtiéndose en un verdadero río. Mis vecinos asustados porque se les podía pasar el agua para adentro de sus casas, algunos cavaron hoyos en su jardín para contener el agua, pero una vez que se llenaron sólo esperaron a que la naturaleza no fuera tan drástica con ellos, cosa que así fue. Por mí parte, le pedí a mí mamá que me hiciera un barquito de papel y lo dejé irse por el nuevo río que cruzaba por al frente de nuestras casas. Lo hice sin pensar mientras todos estaban entre gritos y tensión, pero cuando vieron pasar el barco habitó un silencio y vi cómo cada uno de ellos miraba al barco irse con la corriente, me miraron y los gritos pasaron y la tensión se fue... No sé qué habrán pensado cada uno, pero lo que sí recuerdo es que la mayoría me sonrió y simplemente se dedicó a observar como pasaba el agua por afuera de nuestras casas.

Me encanta la lluvia, pero ya no como cuando era niño, como dicen por ahí "a más sabes menos te alegras", es por eso mismo, soy un agradecido de Dios (o como lo llame usted) de poder llegar a mi casa, cambiarme de ropa mojada por seca, estar bajo un techo firme y poder comer si tengo hambre, pero no puedo sentirme alegre del todo a sabiendas que hay cientos, miles y hasta millones afuera o en otro lugar pasando frío, hambre o mojados sin refugio, no sólo personas sino también animales abandonados. Mí casa es pequeña, pero podría albergar a unas cuantas personas, por lo mismo me entristece que existan quienes viven en casas gigantes, mansiones, teniendo bienes de lujo y son incapaces de dejar entrar a una persona pidiendo refugio. Dueños de empresas, hospitales, políticos, líderes religiosos, integrantes de "grupos selectos/secretos" etc. Que no brindan su espacio personal... Ricos en bienes, en posesiones, pero de espíritu débil y de alma egoísta. No sé cuántas generaciones de humanos tendrán que pasar (si es que el humano logra vivir hasta esos tiempos), pero el día en que logren comprenderse, comunicarse y brindarse amor desinteresadamente por un bien mayor, ese día será cuando la vida de los seres humanos sea la más valiosa del universo... O una de ellas por lo menos.

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